Defender el medio ambiente puede costar la vida: 164 asesinados en 2018

El informe anual Global Witness 2018 arroja la alarmante cifra de más de tres muertos a la semana

Defender el medio ambiente puede costar la vida: 164 asesinados en 2018

El informe anual Global Witness 2018 arroja la alarmante cifra de más de tres muertos a la semana

Bilbao – 9 de Agosto de 2019

Foto de la líder hondureña Berta Cáceres, asesinada por su defensa del medio ambiente en 2016. Fuente: Reuters

Treinta muertos en Filipinas, 24 en Colombia, 23 en India, 20 en Brasil… Y así hasta 164 personas dedicadas a la defensa del medio ambiente murieron el año pasado de forma violenta precisamente por dedicar su vida a ello.

El balance de 2018 de la organización internacional sin ánimo de lucro Global Witness, difundido este verano, destaca que los asesinatos ambientales recogidos en su lista son sólo una muestra de una violencia que alcanza dimensiones realmente alarmantes, y que en algunas zonas los activistas por el medio ambiente no cuentan con el apoyo de las autoridades y la administración de justicia.

“El año pasado fueron asesinadas un promedio de más de tres personas por semana, al defender sus tierras y el medio ambiente de la invasión de industrias como la minería, la tala y la agroindustria. Incontables más fueron silenciadas a través de otras tácticas diseñadas para aplastar la protesta, como arrestos, amenazas de muerte, juicios y campañas de desprestigio”, destaca Global Witness.

Filipinas ocupa en esta ocasión la lamentable primera posición de la lista de asesinatos, mientras que Guatemala, que registró el mayor aumento de muertes violentas respecto al año anterior, se coloca en el primer puesto en número de asesinatos por habitante.

Tala ilegal en el Amazonas – Fuente: Global Witness

“A nivel mundial, la cifra real de asesinatos de defensores de la Tierra probablemente de fue mucho mayor, porque los casos no suelen ser documentados, y muy pocos son investigados. Resulta difícil encontrar o verificar evidencia confiable”, admite con pesar Global Witness.

Esta falta de seguimiento e investigación de los crímenes contra activistas medioambientales es especialmente preocupante en Latinoamérica, donde ya se recogen 80 asesinatos de esta índole al año, aproximadamente la mitad de los cometidos en el mundo. La situación es especialmente cruda en el Amazonas, donde a la lucha por el medio ambiente se une la lucha de los pueblos indígenas por mantener sus tierras frente a la invasión externa.

Este año, por primera vez, Global Witness también alerta sobre la criminalización de los activistas y sus comunidades. Las distintas pruebas recogidas indican que los gobiernos y las empresas de todo el mundo están utilizando los tribunales y los sistemas legales de los países como instrumentos de opresión contra quienes amenazan su poder e intereses.

Esto incluye la utilización torticera de leyes existentes, diseñadas para detener terroristas o proteger la seguridad nacional, así como la creación de nuevas normas para prohibir protestas o coartar la libertad de expresión. Esto hace que los ataques a las personas defensoras parezcan legítimos, aumentando la probabilidad de que ocurran.

La criminalización de personas defensoras de la tierra y el medio ambiente no se a los países en vías de desarrollo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha concedido tierras indígenas a empresas de combustibles fósiles, y varios estados de este país han aprobado nuevas leyes para reprimir protestas. En el Reino Unido, tres manifestantes contra el fracking fueron condenados a penas de prisión draconianas en 2018, en un caso que ha despertado el temor de que la ley se esté utilizando para acallar el activismo ambiental legítimo.

Gran parte de la persecución de las personas defensoras de la tierra y del medio ambiente está siendo impulsada por la demanda de tierra y de materias primas necesarias para los productos que consumimos todos los días, como alimentos, teléfonos móviles o joyas.

En concreto, la minería fue el sector más mortal, causando 43 muertes confirmadas. El año 2018 también registró un aumento en los asesinatos relacionados con la defensa de las fuentes de agua a nivel mundial, pasando de cuatro asesinatos en 2017 a 17 en 2018. Entre los presuntos autores se encuentran la seguridad privada de las empresas, las fuerzas estatales y los asesinos a sueldo, que a veces trabajan de forma coordinada.

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