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El centro de la Vía Láctea explotó hace 3.5 millones de años

Una llamarada de energía cataclísmica (Seyfert) arrasó la galaxia comenzando cerca de un agujero negro supermasivo en el centro de la misma.

El centro de la Vía Láctea explotó hace 3.5 millones de años

Una llamarada de energía cataclísmica (Seyfert) arrasó la galaxia comenzando cerca de un agujero negro supermasivo en el centro de la misma.

Bilbao – 07 de Octubre de 2019

Los investigadores encuentran evidencia de un brote cataclísmico que golpeó tan lejos de la Galaxia que su impacto se sintió a 200,000 años luz de distancia. -Video: Youtube /ASTRO 3D

Una llamarada de energía cataclísmica arrasó nuestra galaxia, la Vía Láctea, hace unos 3,5 millones de años, según un equipo de astrónomos. La llamada llamarada de Seyfert comenzó cerca del agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia, agregan. El impacto se sintió a 200,000 años luz de distancia.

El descubrimiento de que el centro de la Vía Láctea era más dinámico de lo que se pensaba anteriormente puede conducir a una reinterpretación completa de su evolución. La galaxia de la Vía Láctea está deformada y retorcida, no plana «Estos resultados cambian drásticamente nuestra comprensión de la Vía Láctea», dice la coautora Magda Guglielmo de la Universidad de Sydney, Australia.

 

«Siempre pensamos en nuestra galaxia como una galaxia inactiva, con un centro no tan brillante»

 

La llamarada creó dos enormes «conos de ionización» que cortaron la Vía Láctea y dejaron su huella en la Corriente de Magallanes. Este es un largo rastro de gas que se extiende desde las galaxias enanas cercanas llamadas Nubes de Magallanes Grandes y Pequeñas. La corriente se encuentra a un promedio de 200,000 años luz de la Vía Láctea.

 

La fuerza de la explosión no da lugar a dudas

El equipo de investigación australiano-estadounidense dice que la explosión fue demasiado grande para haber sido desencadenada por otra cosa que no fuera la actividad nuclear asociada con el agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia. Conocido como Sagitario A * o Sgr A *, este coloso es más de cuatro millones de veces la masa de nuestro Sol. Esta evaluación necesita más trabajo, pero la conclusión parece inevitable, dicen los investigadores.

«La bengala debe haber sido un poco como la luz de un faro», explicó el líder del equipo, el profesor Bland-Hawthorn, quien también está en la Universidad de Sydney. «Imagina la oscuridad, y luego alguien enciende el faro de un faro por un breve período de tiempo».

La investigación, que utilizó el telescopio espacial Hubble, se publicará en el Astrophysical Journal.

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